Melqui Galvão arrestado por presuntos abusos sexuales contra alumnas menores.

Hay noticias que uno quisiera no tener que escribir. Esta es una de ellas.

El martes 28 de abril de 2026, la comunidad del jiu-jitsu brasileño despertó con una de las noticias más impactantes de su historia reciente: Melquisedeque “Melqui” Galvão, uno de los entrenadores más influyentes y reconocidos del BJJ mundial, fue arrestado en Manaus, Brasil, bajo sospecha de cometer delitos sexuales contra alumnas menores de edad. En menos de 24 horas, el IBJJF y la CBJJ respondieron con un veto permanente. El caso sacudió los tatamis de Brasil hasta los gimnasios de toda Latinoamérica.

Acá les contamos todo lo que se sabe hasta el momento, con fuentes verificadas, y, sobre algo, queremos ser muy claros: hasta ahora no hay condena. Hay una investigación abierta, hay un arresto, hay documentos judiciales y hay un audio que está en manos de la policía. El proceso legal sigue su curso y la ley brasileña garantiza la presunción de inocencia.

¿Quién es Melqui Galvão y por qué este caso sacude al mundo del BJJ?

Para entender el peso de esta noticia, hay que saber quién es Melqui Galvão en el deporte. No estamos hablando de un entrenador regional cualquiera. Galvão lleva cinturón negro desde 2014, abrió su propia academia en Manaus en 2018 y, poco después, expandió a una segunda sede en São Paulo. Es padre del campeón mundial de ADCC, Mica Galvão, y también dirige uno de los equipos de competencia más fuertes del mundo, que incluye al bicampeón del ADCC, Diogo Reis.

Su programa de competición produjo figuras como Fabricio Andrey y Brenda Larissa, reconocidas tanto en el circuito nacional como en el internacional. En resumen: Galvão no era solo un entrenador, era una figura con poder, con influencia, con la confianza de familias enteras que mandaban a sus hijos e hijas a entrenar bajo su dirección.

Y eso es precisamente lo que hace que este caso sea tan grave.

El arresto: cómo se desarrollaron los hechos

Melqui Galvão, de 47 años, fue detenido por la Policía Civil del Amazonas en la noche del lunes 27 de abril, en Manaus, bajo la acusación de violación de una persona vulnerable, acoso sexual, amenazas e invasión de un dispositivo electrónico.

La orden de prisión temporal por 30 días fue expedida el 23 de abril por la 2ª Vara de Crimes praticados contra Crianças e Adolescentes de São Paulo, luego de que una exalumna de 17 años denunciara haber sido víctima de abusos durante un viaje al exterior para participar en una competición deportiva. Es decir, los hechos que desencadenaron la investigación supuestamente ocurrieron en un contexto en el que la víctima dependía por completo de su entrenador: lejos de su familia, en otro país, representando a su equipo.

Según la documentación revisada en la base de datos jurídica brasileña Jusbrasil.com.br, la orden de detención fue emitida por el Tribunal de Justicia del Estado de São Paulo, a través de su juzgado especializado en casos que involucran a niños y adolescentes, y se refiere a tres cargos bajo la Ley 8.069/90 —el Estatuto del Niño y el Adolescente de Brasil—, así como la Ley 13.441/2017. La Policía Civil de Jundiaí, en São Paulo, está liderando la investigación.

Galvão se entregó voluntariamente a las autoridades en Manaus.

Al menos tres víctimas identificadas

Lo que empezó con una denuncia creció rápidamente durante la investigación. La Secretaría de Seguridad Pública de São Paulo informó que, durante el trabajo de la 8ª Delegación de Defensa de la Mujer, la policía identificó otras dos víctimas, para un total de al menos tres.

La primera víctima, de 17 años y exalumna del entrenador, denunció actos sin consentimiento ocurridos durante la competición internacional. Se encuentra actualmente en Estados Unidos y prestó declaración ante las autoridades acompañada de familiares.

Según reportes de BJJEE, entre las víctimas identificadas hay una menor que tendría apenas 12 años al momento de los presuntos hechos, lo que profundiza aún más la gravedad de las acusaciones. Una de las víctimas ha sido identificada en reportes circulantes como Lívia, una cinturón café que entrenaba bajo la dirección de Galvão y quien habría llevado el caso a las autoridades.

El audio que lo cambió todo

Lo que convirtió este caso en un escándalo de alcance internacional fue la existencia de una grabación de audio en manos de la policía. Los investigadores recibieron de los padres de una de las jóvenes una grabación de audio en la que el sospechoso habría admitido el crimen de forma indirecta, así como mensajes intercambiados entre ellos en los que se detectaron indicios de la práctica criminal.

El registro, de aproximadamente 13 minutos, incluye momentos en los que quien habla reconoce haber tocado a la presunta víctima mientras creía que dormía, haberla besado y abrazado. Niega un contacto más íntimo, pero califica sus propias acciones como inexcusables. Y en ese mismo audio, mientras pide perdón, intenta evitar que la situación trascienda. El intento de soborno está documentado en detalle en la grabación.

La autenticidad del audio no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades al momento de la publicación, pero la grabación se ha difundido ampliamente en la comunidad del jiu-jitsu brasileño y fue presentada a la policía por el padre de una de las presuntas víctimas.

Según fragmentos reportados por BJJDoc y BJJEE, la voz en el audio dice cosas como que “nada puede justificar mi comportamiento” y que “como líder y como hombre mayor, nunca debí haber actuado de esa manera con su hija.” Son frases que, en el contexto de una investigación por abuso sexual a menores, pesan muchísimo.

Galvão también era policía: la doble vida del acusado

Este caso presenta una capa adicional que no puede ignorarse. Melqui Galvão también es servidor efectivo de la Policía Civil de Amazonas, donde trabaja en el área de capacitación como instructor de defensa personal. Es decir, el mismo hombre acusado de abusar de menores bajo su cuidado también portaba una placa y tenía acceso institucional al sistema de seguridad del Estado.

La Policía Civil del Amazonas confirmó que lo apartó cautelarmente de sus funciones y que la Corregiduría General abrió un procedimiento administrativo disciplinar para investigar las circunstancias de los hechos. La institución informó que “no presenta ningún tipo de irregularidad ni desvío de conducta”, reiterando su compromiso con la legalidad, la ética y la transparencia.”

La exclusión definitiva del cargo, sin embargo, no es automática y depende del resultado del proceso administrativo y judicial.

La respuesta del IBJJF y la CBJJ: veto permanente sin esperar juicio

La reacción institucional fue, en este caso, sorprendentemente rápida. La Confederación Brasileña de Jiu-Jitsu (CBJJ) y el International Brazilian Jiu-Jitsu Federation (IBJJF) anunciaron el banimiento definitivo de Melqui Galvão, impidiéndole participar en cualquier evento, competición o actividad promovida por ambas federaciones, tanto en Brasil como en el exterior. En el comunicado conjunto, las entidades manifestaron “profunda indignación” ante los actos atribuidos al entrenador y declararon que “tales acciones son inaceptables y violan los principios éticos más fundamentales del deporte.”

El comunicado, publicado en Instagram el 28 de abril, no esperó a juicio. Las federaciones no matizaron ni dejaron puertas abiertas. La frase más directa del comunicado: “Reconocemos a los atletas que tuvieron el coraje de denunciar.” Esto es lo que se ve cuando una institución actúa en 24 horas, y no es lo que estas federaciones han mostrado habitualmente. Otros casos en este deporte han permanecido en un limbo institucional durante meses.

Además, la Confederación Brasileña de Jiu-Jitsu Esportivo (CBJJE) anunció el apartamiento de Galvão de todas sus actividades. El veto permanente en el jiu-jitsu brasileño es una sanción que rara vez se aplica con tanta rapidez, y su aplicación en este caso marca un precedente importante para el deporte a nivel global.

Mica Galvão: el campeón ante la peor situación de su vida

Uno de los momentos más dolorosos del caso fue la reacción pública de Mica Galvão, el hijo del acusado. El multicampeón de 22 años usó sus redes sociales para pronunciarse, reconociendo que su padre “fue quien lo puso en el tatame por primera vez siendo niño, quien le enseñó a pelear, a competir, a respetar al adversario y a tener carácter.” Un texto que habla de gratitud y amor filial, pero que termina con una posición clara.

Mica pidió que los casos sean investigados con seriedad y que la justicia cumpla su papel, sin excepciones. No hubo defensa ciega, no hubo negación. Para quien conoce la dinámica del mundo del BJJ —donde las figuras de autoridad casi nunca son cuestionadas públicamente por sus propios atletas— ese pronunciamiento fue significativo.

Mica Galvão es considerado uno de los mejores competidores de grappling del mundo. Su carrera se construyó directamente bajo la dirección de su padre. Lo que está viviendo no tiene palabras.

Nicholas Meregali: “Lo sabía desde antes”

El caso también revivió una vieja disputa en el BJJ brasileño. El tricampeón mundial Nicholas Meregali fue el único que celebró abiertamente el arresto. En un video en Instagram, recordó que fue demandado tanto por Melqui Galvão como por Mica Galvão debido a declaraciones que publicó en internet, entre ellas acusaciones de dopaje. Según Meregali, una de sus testigos fue amenazada por Melqui Galvão y se retiró del proceso.

Meregali afirmó que considera sus declaraciones anteriores justificadas a la luz de lo ocurrido, y criticó la imagen pública que la familia Galvão había construido durante años en el mundo del jiu-jitsu.

Sea cual sea la opinión sobre Meregali, el hecho de que un competidor de su nivel haya sido amenazado legalmente por señalar problemas en ese entorno es información relevante para comprender el contexto completo de este caso.

Craig Jones y las señales previas en la comunidad

Antes de que el nombre de Galvão fuera confirmado públicamente, el competidor australiano Craig Jones había publicado en redes sociales que una figura prominente del BJJ en Brasil había sido arrestada, urgiéndole a las posibles víctimas a que dieran el paso de denunciar. Ese tuit circuló durante horas antes de que los medios brasileños confirmaran la identidad del arrestado.

Esto plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿cuántas personas en el ambiente del BJJ sabían o sospechaban de Galvão antes de que las víctimas se atrevieran a hablar? Es una pregunta que la comunidad de las artes marciales mixtas y del grappling tendrá que responder.

¿Qué sigue ahora?

La detención temporal de 30 días puede extenderse según el avance de la investigación. La Policía Civil continúa recabando declaraciones de víctimas y testigos, y la Justicia de São Paulo evaluará si hay fundamentos para convertir la detención temporal en prisión preventiva.

Legalmente, Melqui Galvão no tiene condena. Tiene una investigación abierta, un arresto ejecutado, cargos formales y evidencia en manos de la policía que incluye un audio y mensajes escritos. La defensa no se ha pronunciado públicamente. El proceso seguirá su curso en los tribunales brasileños.

Lo que sí es definitivo, por ahora, es el veto del IBJJF y de la CBJJ: Melqui Galvão no podrá participar en ningún evento sancionado por las principales federaciones del jiu-jitsu brasileño a nivel mundial mientras dicho banimiento esté vigente.

Un momento para hablar de protección en los gimnasios

Este caso no es solo sobre Melqui Galvão. Es sobre un patrón que se repite en los deportes de contacto en todo el mundo: el entrenador con poder absoluto, el ambiente cerrado en el que la víctima depende económicamente y deportivamente del agresor, el silencio que se impone por miedo a represalias o por amor al deporte.

En Costa Rica, en México, en Colombia, en cualquier país de América Latina donde se practica jiu-jitsu, hay academias donde niñas y niños entrenan bajo la supervisión de adultos con autoridad casi total. Este caso es un recordatorio de que los protocolos de protección de menores no son opcionales. Son urgentes.

Si conocés alguna situación de abuso en un entorno deportivo, en Costa Rica podés contactar al PANI (Patronato Nacional de la Infancia) al 800-800-PANI. En México, la CNDH tiene una línea directa al 800-715-2000. En Colombia, el ICBF atiende al 018000918080.

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